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NOTAS SOBRE LA HISTORIA

EL CEMENTERIO MUNICIPAL DE GRANADA

Un monumento histórico en el gran recinto de la Alhambra

 

El Cementerio Municipal de Granada se encuentra enclavado en la Dehesa del Generalife, formando parte del conjunto histórico, monumental y paisajístico de la Alhambra , a corta distancia de la entrada a los palacios Nazaríes.

 

En su interior se alojan las tumbas de gran parte de las personas relevantes de la historia de la ciudad en todos lo ámbitos: cultural, social, económico y político.

 

Incluido por la Junta de Andalucía dentro de los Bienes de Interés Cultural de la ciudad, reúne, sobre todo en sus primeros patios, importantes muestras de la arquitectura y la escultura funerarias, románticas y de épocas posteriores, catalogadas y realizadas por los artistas e imagineros locales, y algunos foráneos, más significativos.

 

Además, en la zona actualmente denominada Patio de San Cristóbal, se encuentran los únicos restos arqueológicos que han llegado hasta nosotros tanto del Palacio árabe de los Alixares (siglos XIII – XIV), como del fortín y canalizaciones de aguas que instalaron, en el monte del mismo nombre, los franceses a principios del siglo XIX.

 

Los inicios del actual cementerio hay que buscarlos en la Real Cédula promulgada por el Rey Carlos III en 1787 que estableció el uso de cementerios ventilados fuera de las poblaciones y que “solo trata de evitar enfermedades, epidemias y pestilentes que se creen nacen del ayre de las Iglesias corrompido por los cadáveres que se entierran en los pavimentos” y “se evite el más remoto riesgo de filtración o comunicación de las aguas potables del vecindario”. Como se ve, la necesidad de establecer cementerios fuera de las poblaciones no era ya solamente una cuestión de espacio, sino también de salubridad pública, asunto, este de mucha mayor importancia.

 

Esta medida fue acogida de buena gana por gran parte de la población y de las autoridades civiles. No ocurrió así con las autoridades eclesiásticas, especialmente con el Cabildo de la Santa Iglesia Metropolitana de Granada.

 

A raiz de la promulgación de la Real Cédula se formó una comisión de médicos para el estudio de la idoneidad de terrenos en los que ubicar cementerios.

 

Todo ello creó una situación de caos en los enterramientos que trastornó la vida de la población granadina, claramente explícita en los constantes escritos del Ayuntamiento Pleno y del Cabildo Catedralicio al Consejo de Castilla y al propio Rey. La tardanza de la comisión, unida a la dejadez y negligencia de las autoridades y a los actos de vandalismo a que se veían sometidos los enterramientos, hicieron la situación insostenible, alcanzando su punto álgido durante la epidemia de peste que asoló la ciudad de Granada en septiembre del año 1804. La población comenzó a enterrar los cadáveres en terrenos que aún no estaban acotados ni bendecidos para ello, ante la pasividad de las autoridades.

 

Después de múltiples informes y discusiones la comisión de médicos y las autoridades se ponen de acuerdo, expediente de 18 de abril de 1805, en tres ubicaciones idóneas para la construcción de cementerios. De entre ellas consideran la más apropiada “la Haza de las Escaramuzas, situada al Levante entre el Norte y Oriente, ocupa un admirable llano …su elevación ventajosísima (150 metros aprox. por encima de la ciudad) pues excede a la de todos los edificios de la ciudad y arrabales. Nivelada la superficie de su plano con la de la Torre de la Alambra llamada del Agua… por estar cubierta a todos los vientos su tierra es de la mayor calidad… es muy a propósito para construir en ella el primero y principal Enterramiento”. Es el denominado cementerio de las Barreras, construido de forma provisional en 1805, gozó de las preferencias de los ciudadanos granadinos y ello, unido al obligatorio cierre por diversas causas de los otros dos propuestos, lo convirtió en el nuevo cementerio general de la ciudad mediante proyecto elaborado en 1842 de cuya exposición de motivos entresacamos los siguientes párrafos:

 

“Después de varias pintorescas alamedas de la Alhambra , se pasa por el terreno que llaman de las Barreras, sitio árido por carecer la mayor parte del año de vegetación, pero grandioso por las extensas y agradables vistas hacia la capital y por los austeros y pelados cerros del Sol y la colina de los Alixares, a derecha e izquierda, y de la otra parte la magnífica perspectiva de Sierra Nevada… Este paraje perfectamente ventilado, por encontrarse elevado sobre cien varas del nivel de la población, es el más a propósito para la erección del nuevo edificio”… el cementerio se situaría” por delante del Antiguo Campo Santo a distancia de treinta pies y en plano de siete pies más abajo que el actual”, el de las Barreras,”ocupando un espacio de 126.000 pies superficiales”, su primer desarrollo es coincidente con los actuales patios 1º y 2º.

 

El cementerio proyectado, “sin contar con los jardines dedicados para sepulcros de hombres célebres, y las fosas que se hacen en tiempo de epidemias”, puede contener los sepulcros siguientes: En el cementerio nuevo 1908 nichos para adultos, 692 para párvulos, 1200 sepulturas llanas para adultos y 1200 para párvulos. En total 5000 sepulturas que, unidas a las 7000 del patio del antiguo cementerio de las Barreras, suman 12000 sepulturas.

 

Desde entonces, el desarrollo del cementerio municipal de Granada se ha realizado de forma un tanto caótica, al albur de necesidades y “modas constructivas”, mediante proyectos inconexos sin un plan de desarrollo armónico e integral. Fosas de tierra (prohibidas a finales de los años 70 y ya desaparecidas); edificios de nichos de párvulos, columbarios y bóvedas de diferentes formas y alturas; panteones y tumbas sin distribución ordenada; patio civil (ya desaparecido) y recintos religiosos y pequeñas zonas ajardinadas jalonan su crecimiento en estos dos siglos.

 

En 1991, el Ayuntamiento crea EMUCESA (Empresa Municipal de Cementerio y Servicios Funerarios de Granada, S.A.), con capital íntegramente municipal, para dotar a la ciudad de unos servicios funerarios acordes con las necesidades existentes.

 

Uno de los primeros pasos que la empresa da es la elaboración de un plan de desarrollo integral del cementerio que permita, al mismo tiempo, ordenar y modernizar el recinto mediante un desarrollo armónico, manteniéndolo totalmente integrado en el entorno monumental y paisajístico en que se encuentra y posibilitando su rehabilitación y conservación, en especial de las zonas históricas.

 

El proyecto que lleva quince años desarrollándose con los recursos de EMUCESA, ha obtenido el reconocimiento de la ciudad y el sector funerario, así como de la Universidad de Granada y Oporto, la Academia de Bellas Artes de San Fernando o la Asociación Granada Histórica y Cultural, entre otros.

 

GRANADA: MUNICIPAL CEMETERY

A historical monument within the grand landscape of Alhambra

 

            The Municipal Cemetery of Granada is in the heart of the Dehesa del Generalife (Generalife Meadow), as part of the landscape and historical monuments of the Alhambra, a short distance from the entrance to the Nazari Palaces. It hosts the graves of a large number of important figures in all fields of the city’s cultural, social, economic and political history.

 

            It features in the list of the city’s Bienes de Interés Cultural (Intems of Cultural Interest) drafted by the Junta de Andalucía, and hosts, especially in the early gardens, relevant examples of the architecture and funerary sculpture of the Romantic and subsequent periods, all catalogued, as realised by artists, local religious image makers and some significant foreigners.

 

            In the section currently named Patio de San Cristóbal (St Christopher’s Courtyard), there are the only archaeological remains that have survived, such as he Alixares Arab Palace (XIII/XIV Century), the small fort and the channelling system built by the French at the beginning of the XIX century on the hills by the same name.

 

            The present cemetery can be tracked back to 1787, when King Carlos III enacted the Real Cedula (Royal Warrant) on  the  use of ventilated cemeteries outside settlements in order to “prevent diseases, epidemics and  pestilence which are believed to sprout from the corrupt air in churches that comes from bodies buried in the paving” and to “prevent even the slightest risk of infiltration or seepage in the drinkable waters of the neighbourhood”. It is thus clear that the need for cemeteries to be outside cities was not a mere question of space, but also one of public sanitation, a much more relevant matter.

 

            This move was welcomed by a large sector of the population and the civil authorities but the church bodies, especially the Cabildo de la Santa Iglesia Metropolitana de Granada (Council of the Holy Metropolitan Church of Granada), were disappointed.

 

            Upon the enactment of the Real Cedula, a commisiion of doctors was appointed to study the suitability of land where cemeteries were to be placed.

 

            All this created a chaotic situation as far as burials were concerned, and some inconvenience to the everyday life of the Granadine people, as is clearly evidenced by he steady  flow of documents from the Ayuntamiento Pleno (Twon Plenary Council), the Cabildo Catedralicio (Cathedral Council), the Consejo de Castilla (Council of Castilla) and the King himself. The commission was very slow, the authorities showed carelessness and negligence and the burials were subject to acts of vandalism. The situation became quite unbearable and reached its apex during the plague that ravaged Granada in September 1804. The population started burying corpses in areas that were still unfenced and had not yet been blessed, and the authorities did not react.

 

            After various reports and discussions, the commission of doctors and the authorities agreed (record of April 18,1805) on three ideal sites for the construction of cemeteries and found that the most suitable place was “the Haza de las Escaramuzas: situated to the Levant between North and East it occupies an admirable  plain… its most advantageous elevation (150 metres approximately above the city) overlooks buildings and poor areas in the city. At the same level as the Torre de la Alhambra (Alhambra Tower) named of the Water… being protected from all winds, its soil is most fertile… it is much appropriate to build the first and main burial site here”.

 

            The Granadine citizens preferred the so-called Barreras (Barriers) cemetery, provisionally built in 1805; in addition to that, it had proven necessary, due to several reasons, to close down two other proposed sited. Therefore, the Barreras became the new main cemetery in Granada as part of a 1842 project where, among other things, it was also stated: “After various picturesque tree-lined Alhambra avenues, you go past the so-called Barreras (Barriers), a dry place winth no vegetation most of the year, but quite grand, thanks to the vast an pleasant views of the capital and of the  austere and bare So hills and the Alixares hill, right and left, and, of the other side, the magnificent view of the Sierra Nevada… This perfectly ventilated place, due to its position one hundred bars above the city, is most convenient for the construction of the new structure…”. The cemetery would be positioned “facing the Antiguo Campo Santo (Old Cemetery) at a distance of thirty feet and seven feet below the present ground level”, of the Barreras (Barriers), “occupying an area of 126,000 square feet”; the first development took place where patios 1º and 2º now stand.

 

            The planned cemetery, “not taking into account the gardens devoted to the graves of famous men, and communal tombs excavated during plagues”, can hold the following tombs: 1908 niches for adults and 692 for children; 1200 flat tombs for adults and 1200 for children. In total 5000 burial places, that, together with the 7000 tombs from the old Barreras cemetery, total 12,000 burial places.

 

            Since then, the Municipal Cemetery of Granada has developed in rather chaotic conditions, as a result of impending needs and “building trends”, unconnected projects lacking a well-structured and integral development plan. Communal graves(banned in the late 70s and now completely gone), niche block, children’s niches and vaults of different shape and height, pantheons and tombs built in disorderly layout, the civil garden (now gone), religious enclosures and small landscaped areas mark its growth in the past two centuries.

 

            In 1991, the Council funded and promoted EMUCESA (Empresa Municipal de Cementerio y Servicios Funerarios de Granada, S.A./ Granada Municipal Funeral and Cemetery Services Ltd.) to supply the city with funeral services that World suit existing needs. One of the first steps by the Empresa was the draft of an overall development plan for the cemetery, including the organisation and modernisation of well-structured developments, while keeping its total integration in landscape and monumental environment, and making it possible to upgrade and preserve it, especially in the historical sections. The project and it has been underway for the past 15 years, thanks to the resources provided by EMUCESA. The whole issue has received recognition by the city and the funeral sector, as well as by the Universities of Granada and Oporto, the Academia de Bellas Artes de San Fernando (San Fernando Fine Arts Academy) and the Asociación Granada Histórica y Culturas (Society for Cultural and Historical Granada), among others.

 

 

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