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Ayuda al duelo

Estupor, incredulidad, negación...

El duelo son todos los sentimientos, reacciones y cambios que ocurren durante el proceso de cicatrización de una herida por la pérdida de alguien querido. Es, sin lugar a dudas, la experiencia más dolorosa que puede vivir el ser humano y que, sin embargo, antes o después todos hemos de afrontar.

A un primer momento de estupor y bloqueo emocional le sucede la incredulidad, la negación de lo ocurrido, parece que es mentira que todo esto este pasando, y que nos esté pasando precisamente a nosotros, mientras que los demás siguen su vida igual que antes, y nuestra vida ya no va a ser igual.

Aparece la búsqueda de nuestra persona desaparecida con la esperanza de que en cualquier momento la veremos llegar, abrir la puerta, encontrarla en el dormitorio,...y no está.

Ante un sufrimiento insoportable se nos desencadenan inmediatamente una serie de preguntas que no tienen respuesta:

  • ¿Es esto justo?
  • ¿Por qué a mí?
  • ¿Quién tiene la culpa de esto?
  • ¿Cómo podré salir de este sufrimiento?
  • ¿Qué es lo que he hecho mal?
  • ¿Vale la pena vivir para terminar sufriendo así?

Necesitamos buscar un responsable a quien culpar, encontrar algo o alguien a quien atacar, en quien descargar nuestra rabia...

Se suceden sentimientos alternativos de búsqueda, desesperanza, rabia, dolor, culpabilidad etc, cuando recordamos cosas que no hicimos bien, o que creemos que podíamos haber hecho de otra manera o antes o después incluso de lo que las hicimos...

El llanto y el dolor esta dentro pero no se nos permite exteriorizarlo tanto como necesitamos ( salvo los primeros momentos tras el velatorio y el entierro), y aparece poco a poco el aislamiento al no poder expresarnos libremente, incluso culpándonos si lo hacemos porque pensamos que así hacemos daño a otros, y también nos van dejando de lado personas que antes tuvimos cerca y que ahora tienen dificultades para estar cerca del sufrimiento.

Aparece la impotencia, sentimientos de inutilidad y de poca valía, nuestra propia estima se resquebraja acercándonos hacia un estado de depresión y de falta de estímulo para vivir.

En algunas ocasiones parece que la vida se ha acabado para nosotros, y sin embargo, los días se suceden uno tras de otro.

Y todo esto, todo, es absolutamente NORMAL, y forma parte de la vivencia más íntima y total de la pérdida de nuestras personas más queridas.

Nunca hemos perdido antes una madre, un padre, una pareja o un hijo. Conocer estos sentimientos y encontrarnos con ellos por primera vez despierta respuestas, desde el rechazo al miedo, pasando por todas las demás. 

Desconocemos que estos intensos, extraños e indeseados sentimientos son parte del proceso de curación. ¿Cómo puede curarnos algo que duele tanto?

El dolor nos puede transformar en resentidos y amargados. El dolor nos puede acrecentar nuestra sensibilidad, nuestra capacidad de comprensión, nuestra solidaridad.

Hay que aprender a reconocer estos sentimientos, admitirlos, sacarlos a la luz y expresarlos al exterior.

Nuestro dolor incomoda mucho a los demás. Nuestro dolor les recuerda el propio, le recuerda lo vulnerables que son también sus vidas. Es el propio dolor y miedo lo que hace que la gente diga cosas del tipo:

”Debes superarlo ya”, o “Ya han pasado seis meses, ¿vas a estar de luto para siempre?”

En la cultura de hoy en día, hay muy pocos modelos de duelo. Es algo invisible al ojo sin experiencia. No enseñamos a nuestros hijos como hacer frente a la pérdida. La gente no dice a sus hijos: “Así es como te curas cuando fallece un ser querido, así es como lloramos”. Al desconocer como hacer frente al dolor del duelo, lo evitamos, sin darnos cuenta de que lo que estamos intentando evitar es el dolor de la pérdida. Un dolor que nos golpeará, sin importar cuanto intentemos evitarlo. Además, al evitar el duelo damos la espalda a la ayuda que este ofrece, con lo que prolongamos el dolor.

Pistas para elaborar tu duelo:

  • Permitete estar en duelo.
  • Abre tu corazón al dolor.
  • Recorrer el camino requiere tiempo.  
  • Se amable contigo.
  • No tengas miedo de volverte loco.
  • Aplaza algunas decisiones.
  • No descuides tu salud.
  • Mucho descanso.
  • Agradece las pequeñas cosas.
  • Animate a pedir ayuda.
  • Procura ser paciente con los demás.
  • Confia en tus recursos para salir adelante.
  • Acepta lo irreversible de la perdida.
  • Elaborar el duelo no es olvidar.
  • Aprende a vivir de nuevo.                       

Rosa Melchor                               

Psicóloga Especialista en Duelo